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Las proyecciones de crecimiento para Argentina fueron recortadas y el escenario será clave antes de las elecciones.
La economía argentina llegará a 2027 con un crecimiento más débil de lo previsto: las claves
Las principales proyecciones recortaron sus estimaciones de crecimiento para 2026 y 2027. Aunque la economía podría encadenar tres años de expansión, el desempeño es dispar entre sectores y la debilidad del consumo, el crédito y la actividad interna condicionan las perspectivas de cara a las elecciones presidenciales.
Mientras distintas consultoras analizan si la economía argentina atraviesa una etapa de recesión técnica, las proyecciones comenzaron a mostrar un escenario menos favorable que el esperado meses atrás. La actividad mantiene perspectivas de crecimiento, pero a un ritmo menor, con fuertes diferencias entre los sectores vinculados al mercado interno y aquellos orientados a la exportación.
El escenario tendrá una dimensión política relevante. Javier Milei llegará a las elecciones presidenciales de 2027 con el desafío de defender un programa económico basado en el equilibrio fiscal, la estabilidad monetaria y una profunda transformación del rol del Estado.
Si se cumplen las estimaciones actuales, Argentina podría encadenar en 2027 tres años consecutivos de crecimiento del PBI. Sin embargo, el ritmo de expansión sería moderado y estaría condicionado por una recuperación todavía incompleta del consumo, el crédito y el empleo.
Una economía que avanza a dos velocidades
Uno de los principales rasgos del escenario actual es la diferencia entre los sectores que muestran dinamismo y aquellos que todavía permanecen rezagados.
La minería, la energía, el agro y algunas actividades financieras presentan un desempeño más favorable, mientras que la industria, la construcción y el comercio enfrentan mayores dificultades.
Esta dinámica genera una economía de “dos velocidades”: por un lado, sectores vinculados a la producción exportable y a grandes inversiones; por otro, actividades que dependen principalmente del consumo interno.
El resultado es una recuperación que todavía no se traduce de manera homogénea en los ingresos de los hogares ni en los sectores que concentran una mayor demanda de trabajadores.
Consumo y crédito, entre los principales obstáculos
La debilidad del mercado interno aparece como uno de los principales factores detrás de la desaceleración.
Los ingresos de las familias todavía enfrentan dificultades para recuperar capacidad de compra al ritmo necesario para impulsar el consumo. El comercio y buena parte de la industria dependen directamente de esa recuperación.
A esto se suma un mercado crediticio restrictivo. Las elevadas tasas de interés dificultan el acceso al financiamiento para familias y empresas, reducen el consumo en cuotas y también pueden postergar decisiones de inversión.
Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, sostuvo que el problema central continúa siendo la debilidad de la demanda interna.
Según el especialista, las condiciones financieras restrictivas y la falta de una recuperación del crédito dificultan el repunte de los sectores vinculados al mercado doméstico. También señaló que el ajuste fiscal y la incertidumbre electoral pueden llevar a empresas y consumidores a adoptar una postura más cautelosa.
El dato de actividad que encendió las alertas
El desempeño reciente de la actividad económica refuerza las dudas sobre la velocidad de la recuperación.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en agosto una contracción interanual del 1,7%, la mayor caída del año según los datos citados en el informe original.
La industria manufacturera retrocedió 3,2%, mientras que el comercio cayó 3,5%. Estos sectores tienen un peso significativo en el mercado interno y en la generación de empleo, por lo que su evolución resulta clave para determinar si la recuperación puede extenderse al conjunto de la economía.
Casas consideró que el dato de agosto fue particularmente negativo porque, después de la caída registrada en julio, se esperaba una recuperación parcial que finalmente no se concretó.
El FMI también recortó sus proyecciones
Las previsiones internacionales también reflejan una economía argentina con menor crecimiento del esperado.
El Fondo Monetario Internacional redujo su estimación de expansión del PBI argentino para 2026 del 3,5% al 2,1%. Para 2027, proyectó un crecimiento del 3,5%, medio punto porcentual menos que en su estimación anterior.
La proyección del organismo para 2027 todavía se encuentra por encima de las expectativas relevadas por el Banco Central entre analistas privados, que contemplan un crecimiento más moderado.
Según el análisis citado de Max Capital, la revisión responde a una actividad más débil de lo esperado durante 2026, a una menor demanda interna y a condiciones financieras restrictivas.
El FMI, de todos modos, mantiene una perspectiva de recuperación para los próximos años y espera que la actividad comience a mejorar hacia el último trimestre de 2026, con mayor impulso durante 2027 y 2028.
El Presupuesto 2027 plantea un escenario más optimista
El Gobierno proyectó para 2027 un crecimiento del PBI cercano al 4%, una inflación anual del 18% y un tipo de cambio de $1.847,60 para diciembre del próximo año.
La estimación oficial resulta más optimista que algunas de las previsiones privadas y las proyecciones recientes del FMI.
El contraste entre ambos escenarios será uno de los puntos a seguir durante los próximos meses. Para alcanzar las metas presupuestarias, la economía debería conseguir una recuperación más sólida de la actividad interna y una continuidad en la tendencia de desinflación.
Inflación y dólar, dos variables clave
La inflación continúa siendo otro de los factores que pueden condicionar el desempeño económico antes de las elecciones.
Según los datos incluidos en el análisis original, el IPC interanual pasó del 31,8% en septiembre de 2025 al 33,4% en septiembre de 2026, lo que muestra que el proceso de desinflación todavía enfrenta dificultades.
A su vez, la estabilidad del tipo de cambio constituye uno de los principales pilares de la estrategia económica del Gobierno. La cotización del dólar avanzó por debajo de la inflación durante el último año, contribuyendo a contener parte de las presiones sobre los precios.
Sin embargo, los períodos electorales suelen incrementar la demanda de divisas y pueden generar mayor volatilidad cambiaria. Una eventual presión sobre el mercado de cambios podría complicar nuevamente el proceso de estabilización.
El Gobierno enfrenta límites para profundizar el ajuste
El frente fiscal representa otro de los desafíos para 2027.
El proyecto de Presupuesto establece para el próximo ejercicio un superávit primario de $18,44 billones, equivalente al 1,3% del PBI, y un resultado financiero positivo de $3,30 billones, equivalente al 0,2% del producto.
Esto limita el margen del Gobierno para aplicar estímulos fiscales destinados a acelerar la actividad. Al mismo tiempo, una profundización del ajuste podría afectar aún más a sectores que dependen del gasto y del consumo interno.
Un informe del Ieral, de la Fundación Mediterránea, señaló que el Gobierno dispone de cada vez menos espacio para continuar reduciendo el gasto discrecional luego de las fuertes bajas registradas durante 2024 y 2025.
El organismo planteó que, ante ese escenario, cobran mayor relevancia reformas estructurales, especialmente en materia previsional y de eficiencia recaudatoria, como herramientas para avanzar posteriormente en una reducción de impuestos.
Energía y exportaciones sostienen parte de la actividad
Mientras el mercado interno permanece débil, algunos sectores vinculados a las exportaciones funcionan como motores de crecimiento.
El complejo energético, impulsado especialmente por Vaca Muerta, se consolidó como uno de los principales factores de expansión. También muestran mayor dinamismo algunas actividades vinculadas con la minería, el agro, la refinación de combustibles y el comercio exterior.
Qualy Consultora describió esta situación como un escenario de “dos velocidades”, en el que el crecimiento de los sectores extractivos y exportadores compensa parcialmente la debilidad de las actividades vinculadas al consumo masivo.
La expansión de estos sectores puede mejorar las cuentas externas y generar inversiones, aunque el desafío consiste en lograr que ese crecimiento tenga un impacto más amplio sobre el empleo, los ingresos y el consumo interno.
El factor electoral empieza a pesar
A medida que se acerquen las elecciones de 2027, la evolución de la economía tendrá una importancia creciente sobre las expectativas de consumidores, empresas y mercados.
María Belén San Martino, analista de research de Balanz, señaló que la falta de señales contundentes sobre la política económica puede incrementar la incertidumbre respecto del escenario electoral.
Para el Gobierno, el desafío será sostener el equilibrio fiscal y la estabilidad macroeconómica sin profundizar la debilidad de una economía que todavía muestra diferencias importantes entre sectores.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, consideró que para avanzar en una mayor desinflación será fundamental mantener el orden fiscal y monetario, además de monitorear factores externos como el precio del petróleo y las tasas de interés de Estados Unidos.
Un escenario más exigente para Milei
El Gobierno llegará a 2027 con un balance económico que combinará avances y dificultades.
La reducción de la inflación respecto de los niveles registrados durante la crisis inicial de la gestión, el equilibrio fiscal y el crecimiento de sectores exportadores constituyen activos para el oficialismo. Pero la recuperación todavía no alcanza de manera uniforme al consumo, el comercio, la industria y la construcción.
El resultado electoral dependerá también de cuánto se traduzca la estabilización macroeconómica en una mejora concreta de los ingresos y de las condiciones de vida de los hogares.
Por eso, aunque las proyecciones todavía contemplan crecimiento para 2027, el desafío para el Gobierno será que ese crecimiento deje de ser una cifra agregada y se convierta en una recuperación perceptible para una mayor parte de la sociedad.
